martes, 6 de agosto de 2013

El regalo de conocer nuestros ciclos menstruales...

Hoy la Luna Nueva nos acaricia con su oscuridad, símbolo de que es momento de renovarse, renacer, deshacerse de lo tóxico, regenerarse...

En cada ciclo nacemos y morimos. Se nos presenta una oportunidad de cambio y crecimiento cada mes.

Desde hace un tiempo a esta parte asistimos a un despertar de la necesidad de conectar con nuestra naturaleza cíclica impresa en nuestro cuerpo.

Es un regalo conocer nuestra naturaleza porque nos da la oportunidad crecimiento personal, porque nos conecta directamente con la sabiduría de nuestro cuerpo y porque recuperamos nuestro útero.
 



Esta recuperación del útero no es más que poner consciencia en su existencia, darle valor, reconocerlo y honrarlo. Y justo es en este maravilloso órgano generador donde se cuece toda nuestra esencia de mujer. Guardamos un gran poderío en el caldero rojo.

Conocer nuestro ciclo nos da la posibilidad de reconciliarnos con nuestro cuerpo, con todas las posibles incomprensiones y nudos que han quedado sin resolver derivado justamente de ese desconocimiento de nuestra naturaleza circular.

Es normal que viviendo en una sociedad lineal en la que prima la energía masculina añadiendo nuestro desconocimiento de nuestra sincronía con la Luna, nos encontremos perdidas en muchas ocasiones, incomprendidas, nos sintamos desconocidas y ajenas en nuestra propia piel, contraídas, tristes, irascibles, con autoestima baja....y qué decir de los problemas menstruales y hormonales.

 
 
 
Por eso es importante conocer nuestra naturaleza y experimentar en nuestro cuerpo cómo en cada ciclo vamos cambiando, que no somos lineales, simplemente que dentro de cada ciclo menstrual vamos pasando por diferentes fases que se explican a través de los arquetipos: doncella, madre, hechicera y bruja. Es hermoso reencontrarse cara a cara con cada una de estas mujeres que somos nosotras mismas. Y es una oportunidad de reconciliación y amor hacia nuestro cuerpo.
 
 
 
Ilustración: Julia Larotonda
 
Celebrar nuestra naturaleza, reconocer nuestro útero y honrar nuestra sangre es un camino maravilloso de reconciliación con nuestra esencia y con nuestro cuerpo. Es un acto de amor hacia nosotras mismas.  Puedes celebrar bailando, cantando, sangrando libre, pintando, escribiendo, recitando, meditando, acariciándote, paseando, disfrutando del Sol o de la Luna, dedicándote tiempo... Encuentra tu propia manera, la que te haga sentir mejor contigo misma.

Atreverse a vivirse cíclica es el mejor regalo que te puedes hacer a ti misma, a tu cuerpo y a tu útero.